miércoles, 11 de mayo de 2011

Ain't.

"Es como diseccionar la belleza encerrada en una flor llevada hasta la identidad suprema del concepto."

No es el hecho de estudiar la estructura reproductiva de una planta, ni del vínculo perfecto que se establece con el reino animalia, ni la trascendencia evolutiva en la perpetuación de la especie que se origina, ni  la preciosidad insultante y efímera que lleva por bandera...

Se trata de lo infinitamente importante y necesario que es el hecho de dejarnos sorprender por la realidad en la que estamos inmersos. Del instinto de responder ante las situaciones diarias, de la apremiante facilidad con la que nos abatimos y de la heroicidad diaria de levantarnos una y otra vez. No hablo del sol por la mañana, ni de la siesta. Quiero dar a entender un levantarse que es "alzarse" frente a las dificultades y superar el miedo al fracaso que todos tenemos. Live Forever.
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Hoy he tenido una salida de campo de Botánica, y ahora mismo hay una oruga paseándose por mi almohada y varias hormigas por mi cama. Tengo miles de plantas extendidas en mi cama y creo que no me sé el nombre de ninguna. Aún me falta prensarlas y clasificarlas, pero primero tengo que preparar los pliegos para que no estén arrugadas cuando las guarde.

Es de esos días en los que comes con hambre, te acuestas porque tienes sueño, y quieres que no termine porque sabes que es de los mejores momentos de tu vida. Por un instante todo es perfecto. Pero nunca es todo perfecto ni se es del todo perfecto. 

Hace poco leí en un blog que hay veces en las que TIENES que estar alejado de personas que son absolutamente necesarias en tu vida, porque quieres que tu vida sea con ellos. Y que eso no significa que no los quieras. Sino todo lo contrario. Que eso te hace quererlos aún más. 

Y esto lo añado yo a la lectura bloggera del otro día:
-Hay personas que entran en tu vida de una forma en la que nadie lo había hecho antes. Y te das cuenta de que no deben de salir de ella nunca. Pero puede, como es mi caso, que necesites un tiempo de recuperación, porque ha repercutido en tí la situación de una manera tan perjudicial que ha conseguido que te negaras a tí mismo, y de que no supieras cómo hacerte reaccionar.

A día de hoy sigo confuso por todo, y no sé a ciencia cierta cómo debo tratar las cosas. Sigo pensando a diario en las mismas palabras, en los mismos momentos, y en los mismos sitios que hace meses. Y no lo hago conscientemente, eso puedo asegurarlo. Ojalá pudiese hacer desaparecer los pensamientos que no me conveniesen a mi antojo...

Pero el corazón desea. Y las exigencias del corazón han de ser satisfechas. Porque es lo que nos hace ser lo que somos, nos hace ser quienes somos, y nos procura una identidad.

J. Mayer.

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