miércoles, 28 de diciembre de 2011

Cuarto capítulo.

Sigo siendo el mismo inconstante y desordenado de siempre.
Pido perdón por el retraso, pero, 'ya sabes cómo está la ciudad, llena de tráfico...' y algunos necesitamos Algo de Jazz para vivir.
Tuvimos los parciales en Noviembre. También trabajos que entregar en Diciembre. Salidas al campo y entradas a la biblioteca. 
No escribo por que no quiera escribir. Ni por ninguna otra razón de mayor peso. Y por eso estoy aquí de nuevo.

Por si te perdiste el primer capítulo:
Y por si te perdiste el segundo:
Y por si te perdiste el tercero:
Interludio:
High hopes:


(Mini) Cap.4 
Back Home To Me. (J.J.)


Irene camina rápido, con paso decidido al sitio que quiere llevarme. Yo tan sólo tengo que seguir los reflejos de grana y carmesí que dibuja el contonear de su cabeza al avanzar sobre el lienzo nocturno de Madrid. Salta y corretea, invitándome a que la siga con la mirada. Y se vuelve hacia a mí como queriendo atraerme y alejándose de nuevo un poco más. No me importaría callejear toda la noche si fuese con estas condiciones, me gusta este bailar de la música en nuestras pisadas. Pronto, o por lo menos así me ha parecido a mí, llegamos al local donde venden la comida que mi estómago reclama. No es que sea gran cosa, pero tampoco pidamos gran cosa. En todas sus formas es una bendición del Cielo que estén abiertos y que me sirvan lo que demando. 

Suena PepeRadio, y eso siempre es buena noticia, porque tienen la facilidad de poner justamente la canción que tienes tú en la cabeza. Por el momento tendré que conformarme con Héroes del Silencio. A veces me pregunto qué fue antes, si el pensar o el escuchar. A decir verdad, si escuchásemos más, podríamos pensar menos, ya que las experiencias de otros son a menudo asumibles y perfectamente válidas para uno mismo. En cualquier caso, tengo ante mis ojos una batería de menuses, kebabseses, durumseses y demás y no sé qué elegir.

-Bueno, Irene, ¿cuál es para tí la especialidad de la casa?
-Yo siempre soy de durum. No porque me gusten más sino porque manchan, en teoría, menos.
-Pues ya he decidido, -me dirijo al vendedor- que sea un durum mixto, con todas sus consecuencias.
-Insiguida, siñor.
-¿Tú no quieres nada, Irene?
-¿Pero cómo no voy a querer nada? (Ríe)  Yo también quiero uno de esos, ¡hala!
-Muy fien. Ahora mismo les sirvimos.
-Perfecto pues, muchas gracias.

Me ha cogido del brazo y me arrastra hacia una de las mesas del fondo, donde nos sentamos a esperar que hagan nuestra comida. Siempre hace calor en estos sitios, y el verano también ayuda al sudor a salir. Joder, realmente estoy asfixiado. Puede que ella también tenga que ver algo en todo esto, con más luz y más de cerca todas mis expectativas se ha cumplido. Tiene las facciones marcadas, unos pómulos simétricos y una barbilla no muy prominente. Ojos verdes, como las hojas de su perfume floral, pestañas kilométricas y unas cejas perfectamente perfiladas.

-Ya verás como te encantan. No son ni demasiado picantes ni demasiado pesados de comer. Yo a veces me he llegado a comer dos...
-Pues como los sirvan demasiado calientes creo que muero,  bastante tengo ya...
-¿No será por mi culpa, verdad? (Ríe) ¿Te incomodo?
-(Río) ¡¿Pero qué dices?! -me río de nuevo-. No veo mejor forma de acabar la noche que de esta manera.

Me mira complacida. Mientras, se acerca el camarero y nos sirve. 

-Aquí tienen, qui aprovechie.

También deja la cuenta al lado. Supongo que a estas horas no hay que fiarse de nadie. 'Get the Money and Run.' Se había quedado pasmado ahí delante de nosotros y, hasta que no hemos pagado, no se ha ido.


En fin, nosotros cogemos cada lo nuestro y comemos. (Oigo mis tripas decir 'graaacias' entre cosquilleos y movimientos internos.) La verdad es que ver comer a una persona que acabas de conocer es una de las experiencias más graciosas que existen, porque la mayoría pretenden parecer educadas y 'fisnas' para causarte buena impresión, consiguiendo normalmente lo contrario. Pero con Irene no sucede eso, es espontánea y natural. Aunque puede que también sea que no haya forma de comerse un durum de manera educada y 'fisna'.

Y tras unos bocados...

-Bueno, qué, ¿mejor?
-Joder, (mastico) ya te digo, (trago) sienta como la gloria.
-(Se sonríe) Qué me vas a decir... Si yo vengo aquí casi siempre después de salir. Dos veces por semana por lo menos, y ahora en vacaciones más. No te puedes imaginar la cantidad de kebabs que me habré podido comer de aquí...
-Pues no estás tan mal para haberte comido tantos de los que hablas... (Río)
-¡Oye, tú! ¡Pero qué te has creído! -me golpea amistosamente al tiempo que se ríe- Que luego eso se quema 'trabahando duramente, trabahando sí.'
-¡Eh, pero si eso es Victor Jara!
-En realidad es una canción popular, pero sí, a mí la versión que más me gusta es la suya.
-Sea de quien sea, yo necesito algo de beber para bajar esto, ¿tú necesitas algo?
-Sí, pero por favor algo sin gas. 
-Venga, que yo te invito, que antes has sido tú y ahora me toca a mí.
-Y yo no me voy a negar, no te creas que soy tan tonta.
-Pues como no lo creo dame un segundito, que me acerco a la barra y traigo algo.
-No problemo. Pero si luego ves que no te queda durum a mí no me mires...
-Serás capaz... Ahora vuelvo.

Me levanto de la silla y voy a la barra. Pues vaya, sí que me ha sentado bien el comer. Me encuentro de vicio. Llego a la barra y pido.

-Por favor, dos Nestea.
-Marchiando, amigo.

Pago y me doy la vuelta.

Cuando vuelvo a la mesa todo está como estaba. No se ha comido mi durum, y yo sé que es porque no quiere experimentar mi ira. Pero sí que se ha comido el suyo, y se está limpiando con la servilleta de una manera muy sugerente. O bueno, a mi mente sucia se lo parece. Y le pilla de soslayo una mirada. Es irónico, el papel dice 'Gracias por su visita' a sus labios, y estos quedan limpios y definidos. Se levanta, se da la vuelta y me dice:

-¿Qué, nos movemos? Después de esto me apetece pasear, ¿te apuntas?
-Pues me parece estupendo. ¡Vaaámonos!

Con el estómago lleno y nuestros refrescos en mano pasear por el Madrid nocturnos es una de las mejores ideas que se pueden tener, o vamos, ponerla en práctica quizás es mejor aún. Bueno, definitivamente lo es.

En el circo-ciudad-Madrid, y a estas horas, no hay sutilezas ni delicadeza. Sólo impulsos, instintos y la verdad más verdadera. Quien es puro permanece puro, y quien es puto se comporta como tal. Subimos desde Sol hacia Montera, el lugar donde la legalidad y la moralidad gozan de una dudosa reputación. Me hastía ver cómo venden su cuerpo las mujeres, y me duele aún más ver que es por culpa de una sociedad que no sólo lo permite, sino que lo favorece. ¿Qué clase de hombre tiene tan pocos escrúpulos de poner precio a la integridad de una mujer? Hacer de lo más bello y carnal algo sucio y banal. Reducirlo a placer, y sudor en el mejor de los casos. Perderse de la parte más humana y personal lo más cercano e intenso. Cada vez que paso por aquí me pregunto qué situaciones tan extremas les han empujado a llevar este estilo de vida, y nunca encuentro una que me convenza. Algunos lo justifican diciendo que el Ser Humano es un error de la naturaleza, pero más bien creo que es el error el que está en la naturaleza humana. Según tengo entendido somos la máquina imperfecta más perfectamente diseñada por la evolución y la selección natural.(*)


No quiero llevar mi conversación con Irene hacia estas divagaciones de borracho, porque me parece que no es el momento, y le pregunto:

-Bueno, y a parte del bar, ¿qué tienes en mente para el futuro?
-Oh, no. Lo del bar es temporal. Llevo ya casi un año, pero es que estoy ahorrando para poder estudiar fuera.
-Y, ¿a dónde te quieres ir?
-Pues estoy barajando varias universidades, pero gustaría ir a algún destino barato. Algo como Polonia o República Checa.
-Joder, pues la actitud ya es un paso. Yo soy en ese sentido muy conformista, y con Madrid estoy muy contento. Aunque bueno, mis amigos me dicen que ya se me pasará.
-Pues puede ser... No sé. Yo lo cierto es que no he tenido la suerte de nacer en una familia de mucho poder adquisitivo, y tengo muchas, muchas ganas de volar. Tampoco tengo a nadie que me ate aquí así que...
-¿Y la familia?
-Sí, bueno. La familia está bien, pero tampoco es algo que me suponga mucho problema. Soy bastante independiente en ese sentido. Vivo en un piso compartido, y económicamente ya no dependo de ellos.
-Pues eso es una suerte. Me alegro de que puedas.
-En realidad no es más que echarle huevos y tirar pa'lante. En esta vida si no tienes iniciativa no vas a ningún lado.
-Ciertamente -termino mi lata y la tiro en la papelera más próxima-. Yo creo que hasta que no acabe la carrera no me iré. No tengo esa seguridad en mí mismo todavía.
-Es algo que te llega, tampoco lo fuerces. Tengo amigos que quisieron irse antes de tiempo y han estado de vuelta a la mínima que lo han pasado mal.

(...)

Empieza a crecer este silencio incómodo. Y no sé cómo pararlo. 
Menos mal que vas a ser tú:

-Bueno, y con Laura... ¿que pasó?
-Ah, pues en realidad poco, la conocí en un bar al que suelo ir yo y ella me trajo al suyo. Y a lo mejor te parece extraño, pero casi sé más de ella por lo que me has contado tú que por lo que hemos hablado directamente.
-Os ví al final salir del bar, ¿le sucedió algo? -ciertamente esta es una pregunta casi más incómoda que el silencio-.
-Pues lo cierto es que sí, huyó sin más. Me confundió un poco la situación. Pero es como siempre digo, una persona herida se comporta de las maneras más inesperadas.

[Porque las mujeres reales no te besan en la primera cita, ¿o sí?] (*)

-Ya, no se la ve muy bien últimamente...

[Se ha tejido una coraza alrededor del mío(en realidad suyo)-cardio. Justo entre las envueltas de la situación.](*)

-Es como si tuviera miedo a algo, o a alguien. Y yo no soy tan feo, ¿verdad?
-(Ríe) Para nada tan feo, un poco quizás, pero definitivamente no para asustar a alguien.

-¡Oye, tú! (Río) En cualquier caso, fue raro al final, como ya te digo, no supe interpretar bien las señales. Y se fué sin más.
-Entiendo...
-Bueno, ¿y tú qué? ¿Qué te parece esta noche?
-¿A mí? (Ríe) Pues para nada me la imaginaba paseando con alguien por la Gran Vía, -andando andando es a donde hemos llegado-. y lo cierto que contigo se está haciendo muy agradable eso de pasear.

Me mira a los ojos, yo llevo las manos en los bolsillos y me encojo de hombros en forma de gratitud.

-Bueno, hago lo que puedo. ¿No?
-Y lo que puedes está bien, -mira el reloj- ¡Dios mío, qué tarde se me ha hecho! Que mañana nosotros abrimos...

De nuevo la pregunta trampa. Si es que no cambiaremos nunca los hombres...

-¿Necesitas que te acompañe a algún sitio?
-Ah, pues muchas gracias, si me acompañas a la parada del N20 sería genial.
-Ningún problema, así yo me cojo el N21, -el semáforo se está poniendo en rojo- corre, ¡cruza!

Nada más llegar a la parada veo su autobús viniendo hacia la marquesina, y que se para en frente de nosotros. 

-Bueno, pues esto ha sido todo por hoy. Mañana más y mejor -me dice rebuscando en su bolso-. Que descanses hoy, Mario. Ha sido un verdadero placer.
-Lo mismo digo, señorita -nos sonreímos-.
-Tengo que irme ya... Por lo menos ya sabes dónde estoy si no tienes plan para mañana. (Se acerca y me sonríe)

Dicho esto me besa en la mejilla y se sube al autobús. 

Yo me quedo ahí clavado, mirándola avanzar entre la gente hasta que se sienta. Arranca su transporte público y se pierde entre un gesto de despedida con la mano en el cristal. Menos mal que el mío llega justo detrás, no tenía muchas ganas de esperar y estoy realmente cansado. Entro, me siento, espero, y pienso.

[Últimamente no se valoran los besos, los abrazos y las caricias. Y no entiendo lo que pasa. ¿Es que ahora cuestan menos? No tenía entendido que hubiera época de rebajas para esas cosas...](*)

Me bajo en mi parada y ando hasta mi portal.

Llego  y saco las llaves de mi bolsillo. Divago.

[Tío, hoy has conocido a dos mujeres que son maravillosas en una noche que parecía baldía.](*)

Entra en la cerradura perfectamente, y gira, como mi cabeza entorno a ese pensamiento. Entro, y divago de nuevo.

[La verdad es que pensándolo bien, cuando vas borracho te suceden las cosas más inverosímiles, y a las que les das la menor importancia.](*)

(*)'Aunque todo es posible.
Puede que me equivoque.
Y, de hecho, creo que es lo más probable.' 


Buenas noches.


Hoy dormiré con la ventana abierta y sin edredón.
Viva el calor, viva el verano y viva trasnochar.



PD: Probablemente me dé por hacer un epílogo, pero si lo escribo primero dispararé y luego preguntaré.
Aunque creo que es mucho mejor dejarlo abierto.
Y seguro que a Monty le gusta más así.

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Un poco del rock progresivo que tanto me gusta para animar estas Navidades:


Y, ¿por qué no? folk progresivo también:


Dos imprescindibles a mi 'pareser'.

Pablo.

3 comentarios :

  1. yo creo que no me pueden gustar más tus entradas, después de una mañana ajetreada me encantó leer otra parte de la historia, yo veo un epílogo claro jajajaja

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  2. Pues según me vayan diciendo los que han seguido la historia. :) Por ahora hay empate.

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  3. Sabes ya de sobra que no me voy a conformar con que la dejes aquí, esa camarera no se puede quedar en el olvido!:)

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