jueves, 20 de mayo de 2010


"Set the controls for the heart of the sun"
Como en un cuento de Sherezade.

Voz umbría sombría, tempestad en su mirada, historias sacadas del mismísimo vientoligero.Es un alma atormentada por la amenaza de otra cuya piedad "has no beggining."
Su nombre de pila es innombrable, pero continúa melódicamente, no parece ni siquiera que necesite respirar, o yo por lo menos no lo distingo. Tiene algo envolvente y a la vez liberador.
Siento la misma sensación que cuando reconozco quién toca esa canción que nunca antes escuché solamente por el rasgado de la guitarra, la voz o la distorsión que utiliza.
El rifft cae una y otra vez en la misma nota, crescendo, silencio... el último suspiro del platillo flota en el aire, completamente etéreo... Y entonces entra. Entra la guitarra y yo entro en éxtasis. Todo mi cuerpo responde a un impulso primigenio, incontrolable e incansable, se mueve a un ritmo infernal, el instinto es insaciable. No voy a hacer por reprimirlo.

Hoy he visto por primera vez en este año esos vestidos vaporosos y esas curvas sinusoides y sigmoideas tras un tejido a contraluz. Vuelven todos los años, y eso me gusta. Me he enamorado de todas y cada una de ellas, mujeres anónimas que desvían sus miradas, no sé si por vergüenza o por prepotencia. Si es por lo segundo, por lo menos conmigo no consiguen otra cosa más que sacarme una sonrisa. Tampoco entiendo por qué me he de sentir culpable por mirarte el escote, al fin y al cabo, las cosas de ver se ponen a la vista porque ese es su propósito. Pero si te molesta no hay problema, intentaré estar mirando cuando tú no me estés mirando a mí. Es difícil, lo sé.(Cualquiera de las cosas que estés pensando)

Volver a mi colegio por la mañana me ha avivado todos estos sentimientos, pero realmente es la universitaria y los buses llenos a todas horas los que me dan estos momentos.

-You're so hilarious man!

1 comentario :

  1. Quiero llegar al éxtasis que me provoca una guitarra vestida con uno de esos vestidos para ponerme a contraluz y dejar que el Sol juegue en mi escote...
    y luego devolver la mirada sin vergüenza, sin prepotencia.
    Simplemente porque no pienso apartarla.

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